8M; LA SILLA VACÍA💜
Esta vez no vengo solo a compartir una reflexión, sino a invitaros a mirar con más atención. Hay semanas que se escriben desde la ilusión, y otras que se escriben desde la conciencia. Esta es una de esas que nos obligan a parar, pensar y sentir.
El 8 de marzo no es solo una fecha para celebrar, sino para mirar con atención. No es únicamente un día de flores o mensajes bonitos, sino una jornada de memoria, reflexión y reivindicación. Por eso, la propuesta que presento parte de una imagen sencilla, pero cargada de significado.
En la fotografía se observa una mesa preparada como si fuera para compartir: varios platos colocados, varias sillas alrededor… y una de ellas vacía. Sobre esa silla hay un pequeño cartel que dice: “Por las que ya no están”. La escena es cotidiana, casi familiar, pero esa ausencia rompe la armonía de la imagen. La silla vacía llama la atención, incomoda y obliga a preguntarse quién falta.
Esa silla representa a las mujeres que ya no pueden sentarse con nosotras. A las víctimas de la violencia machista, a quienes fueron asesinadas, silenciadas o invisibilizadas. Representa también a aquellas que no tuvieron las mismas oportunidades, que vieron truncados sus proyectos de vida o que crecieron en contextos donde sus derechos no eran reconocidos.
Pero esta silla no habla solo del pasado.
También simboliza las desigualdades que siguen presentes hoy. La brecha salarial, la precariedad laboral, la sobrecarga en las tareas de cuidado, los estereotipos que limitan desde la infancia, las renuncias invisibles que muchas mujeres asumen cada día. Esa silla vacía es el espacio que debería estar ocupado por una igualdad real y efectiva, y que todavía no termina de completarse.
La imagen pretende generar una sensación de ausencia. Porque la desigualdad muchas veces no se ve de forma explícita, pero se siente. Está en los silencios, en las oportunidades perdidas, en las historias que no se cuentan. La silla vacía es memoria, pero también es denuncia.
El 8 de marzo sigue siendo necesario porque aún hay mujeres que no pueden sentarse con libertad, seguridad y dignidad. Porque la igualdad legal no siempre se traduce en igualdad real. Porque recordar es una forma de resistir.
Mirar esta imagen es un acto de conciencia. Es reconocer que queda camino por recorrer. Es entender que el feminismo no busca privilegios, sino justicia. Y es asumir que mientras exista una sola silla que no pueda ocuparse en condiciones de igualdad, el 8 de marzo seguirá siendo una fecha imprescindible.
No celebramos por costumbre.
Recordamos para no olvidar.
Y seguimos luchando para que, algún día, ninguna silla quede vacía.
Fuente: Texto creado por mi y personalizado con ChatGPT.

Comentarios
Publicar un comentario