No eres productivo, estás en "Modo Supervivencia"
Esta semana tengo temática libre en el blog. Podría haber buscado el tema más viral del momento o un tutorial práctico, pero he decidido que no hay nada más urgente que hablar de lo que sucede cuando las luces se apagan y nos quedamos a solas con nuestra mente.
He decidido hablar de salud mental. Y no desde la teoría de un libro, sino desde mi propia piel, porque esta semana quiero usar esta libertad para ser, por fin, honesto/a con vosotras y vosotros.
Mi confesión: El motor que nunca se apaga
Durante mucho tiempo, confundí mi ansiedad con "ser una persona eficiente". Me sentía orgullosa de mi capacidad para anticipar problemas, de mi perfeccionismo y de esa energía inagotable que me hacía hacer mil cosas a la vez.
Pero la realidad era otra: no era eficiencia, era miedo.
Vivir con ansiedad es como tener una pestaña abierta en el cerebro que nunca puedes cerrar, reproduciendo un ruido constante de "¿y si pasa esto?" o "no estás haciendo lo suficiente". Mi "productividad" no nacía de la pasión, sino de la incapacidad de quedarme quieto/a, porque en el silencio es donde la ansiedad grita más fuerte.
El "Modo Supervivencia" en primera persona
Vivir así te agota. Te acostumbras a vivir en modo supervivencia: el cuerpo está en el presente, pero la mente está tres días en el futuro, intentando controlar variables que ni siquiera existen.
Lo que la gente veía: Alguien responsable, que siempre llega a tiempo y que no para.
Lo que yo sentía: Un nudo en el estómago, falta de aire al terminar el día y la sensación de que, si me detenía, todo se iba a desmoronar.
"La ansiedad es experta en hacernos creer que descansar es un peligro, cuando en realidad es nuestra única salvación."
La Reflexión: Desaprender el caos
He tenido que aprender (y sigo en ello) que mi valor como persona no depende de mi lista de tareas pendientes. He tenido que aceptar que tener un ataque de ansiedad no es un fracaso, sino una señal de mi cuerpo diciendo: "Oye, por favor, detente, no puedo más".
Hablar de esto me asusta, pero me libera. Porque estoy segura de que, mientras lees esto, tú también estás cargando con algo que no te atreves a nombrar por miedo a parecer "débil".
Conclusión
Elegí este tema libre porque creo que necesitamos normalizar que no estar bien también es parte del camino. Si hoy te sientes abrumado/a, si sientes que tu mente es una habitación desordenada, no estás solo/a.
No busques ser productivo/a hoy; busca estar presente. Mañana el mundo seguirá girando, pero tú necesitas estar entero/a para verlo.
Reflexión final para ti que me lees:
Si hoy, por un solo instante, te dieras el permiso de no ser perfecto/a, de apagar ese ruido de la ansiedad y soltar el control... ¿qué sería lo primero que dejarías de hacer?
Me encantaría leerte en los comentarios (solo si te apetece y te sientes cómodo/a). A veces, ponerle palabras a lo que nos pesa es el primer paso para que empiece a flotar.
Fuente: Imagen creada por Gemini. Texto creado por mí y ampliado con ChatGPT.

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